Duaca

Duaca
Duaca de Noche

domingo, 18 de septiembre de 2011

Reseña Histórica de Duaca

     DUACA EN SU ESPACIO GEOGRÁFICO

Duaca se encuentra al nordeste de Barquisimeto, en la región centro–occidental del país, esta región está conformada por los estados Falcón, Lara, Portuguesa y Yaracuy. Desde el punto de vista político y administrativo, esta ciudad es la capital del Municipio Crespo del estado Lara;  Duaca se encuentra a 38 kilómetros de la capital larense y dista 389 kilómetros de la capital del país.


         El Municipio Crespo limita por el Norte con el municipio Urdaneta, por el Sur y por el Este con el estado Yaracuy y por el Oeste con el Municipio Iribarren.

      Cuenta con una superficie de 875 kilómetros cuadrados.De acuerdo a la Oficina Central de Estadísticas e Informática (OCEI), para el año de 1995 albergaría una población de 37.256 habitantes, alcanzando una densidad de 42.58 habitantes por kilómetro cuadrado.


           Esta conformado por las parroquias Freitez y José María Blanco, según división político territorial vigente para el año de 1994.


          El entorno geográfico de esta localidad está inscrito dentro de las unidades naturales denominadas sistemas montañosos Falcón-Lara y Macizo Coriano. Duaca ocupa un valle estrecho y alargado, el valle registra una altitud de 685 metros sobre el nivel del mar y está rodeado de colinas, cuyas máximas alturas apenas superan los 800 metros de altitud, estas colinas, se encuentran al norte, noreste, sur y sudeste de la planicie, este relieve montañoso domina la escena en términos visuales.

            El valle se orienta en dirección suroeste-noreste, el eje más largo del valle alcanza cerca de 8 kilómetros de longitud y registra un ancho máximo de aproximadamente 2 kilómetros. El área donde se desarrolla el centro poblado es relativamente plana, con una suave pendiente que no supera el 15 por ciento, con dirección sureste-noreste, lo cual produce un relieve ligeramente ondulado.

            La temperatura promedio de la ciudad es de 28º C. La vegetación característica del área son especies del bosque seco tropical, tales como matorrales, arbustos y herbáceas. Las especies vegetales de follaje permanente se encuentran en el bosque Barro Negro al sur de la ciudad, y en el bosque de Guape, este último ocupa el fondo de una depresión localizada al noreste de la ciudad;  estos espacios boscosos albergan las corrientes de agua inmediatas al área urbana, reconocidas como quebradas de Guape y Barro Negro. En este escenario natural cabe mencionar las zonas arboladas de los patios o centros de manzana, así como los recintos verdes de la Plaza Bolívar, el Parque Colón, la Plazuela Padre Díaz y el Parque Recreacional Duaca.


            Las áreas planas no urbanizadas y las de pendientes no muy fuertes localizadas al sur y sudeste de la localidad han sido cubiertas por cultivos de diversas índole, que van desde pastizales para la ganadería, hasta sembradíos de hortalizas, piña, maíz y caña de azúcar.

DUACA EN SU EMPLAZAMIENTO

            Duaca se asienta en un valle largo y estrecho como se dijo anteriormente orientada a lo largo de los ejes principales del valle. La ocupación del valle en sentido noreste corresponde a la extensión de la ciudad a lo largo del viejo camino de conexión de Duaca con la población de Aroa; la ocupación de este espacio está limitado por la presencia del Bosque Barro Negro y por desarrollos agrícolas al sur; al noreste la prolongación de la ciudad se interrumpe por la presencia de accidentes topográficos, en especial por el talud o depresión que ocupa el Bosque de Guape.

            La extensión de la ciudad al noreste está limitada por la presencia de tierras no urbanizadas, aptas para el desarrollo urbano ocupadas por el cementerio y la extensión agrícola de la finca La Casona, pero significativamente por la topografía abrupta de las colinas del norte y la depresión del bosque de guape (plano nº 2). Estos accidentes topográficos determinantes para la prolongación de la estructura de la ciudad, están en la actualidad siendo invadidos por desarrollos urbanos espontáneos.

            Hacia el sudoeste del área urbana, el valle se amplia y ofrece la expansión natural de la ciudad, estas tierras destinadas en el pasado para explotaciones agrícolas, han comenzado a ser ocupadas por desarrollos urbanos planificados por organismos gubernamentales y experimentan los cambios urbanísticos propios de procesos de ocupación espontánea.


LOS MOMENTOS HISTÓRICOS

      El escenario natural don hoy se asienta la población de Duaca era ocupado por los Gayones y los Chipas o Ciparicotes, antes de la llegada de los españoles a estas tierras.

        Por el valle de Duaca, en tiempos de la conquista, anduvieron indios del tronco arahuaco (caquetíos), caribe (ciparicotos), pero históricamente se sabe que lo hicieron en particular los “rebeldes” gayones y los “valientes” ayamanes, es decir representantes de las tres mayores  familias lingüísticas de Venezuela.

       Estos primeros pobladores han dejado sus huellas a través de jeroglifos y fragmentos de utensilios utilitarios, los cuales conforman el patrimonio más antiguo de la comarca. En el año de 1.880, el Ingeniero Antonio José Insausti encontró cerca de la quebrada de Las Letras un primer petroglifo, el mismo fue divulgado por José de Jesús Fréitez en la Gaceta Profesional de Barquisimeto en el año de 1.916; posteriormente se hallaron petroglifos en la hacienda los Castillos de Duaca, en la hacienda Cumaragua y en la quebrada El Huso, en las cercanías de Tumaque. En la Cueva del Indio se encontraron fragmentos de cerámicas, pertenecientes a utensilios empleados por los primeros pobladores de estas tierras.

     Ello conforma el arte rupestre de la zona, digno de estudios, como manifestación primogénita, elemental y definitivamente ligada a la vida, a las creencias, a la cosmogonía y al quehacer diario del hombre de la zona. Testimonio de una sociedad desaparecida de un mundo simbólico, en constante intercambio con la naturaleza, con los animales y las plantas que le rodeaban; comunidad que se adhería al todo, a la totalidad, sin el prurito occidental del hombre en tanto centro del universo.   

           El origen de Duaca como asentamiento urbano se remonta al año de 1.620, cuando el entonces Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela Francisco de La Hoz Berrío dispone concentrar a la masa aborigen en los denominados pueblos de indios, tanto en su versión de pueblos de doctrina, encomiendas o pueblos de misión; este hecho determina el origen del pueblo del Valle de San Juan Bautista de Duaca.

         En cuanto al proceso de fundación y organización de los pueblos de doctrina, la situación fue igualmente accidentada. Algunos pueblos, como Santo Tomás de la Calera y San Antonio de Berrío desaparecerán con el tiempo, mientras los otros pueblos decretados por la Hoz Berrío alcanzarán su estabilidad a finales del siglo XVII. Fue, pués, una situación generalizada y no sólo característica de Duaca, comprensible si nos detenemos a estudiar los diversos factores que incidieron como obstáculo al poblamiento. Por un lado, las condiciones del medio rural, inhóspito en algunos casos, al asentamiento permanente. Por el otro, la reacción justa de los propios indígenas a la imposición de nuevas formas de vida, lo que también incidió en la desintegración de muchos pueblos legalmente constituidos. Pero también destaca la conducta de los encomenderos para la continua explotación de su fuerza de trabajo. Estos dos últimos aspectos, serán fundamentalmente en el despoblamiento de Duaca.



SIGLO XVII Y SIGLO XVIII.



         En el texto denominado Historia Social de la Región de Barquisimeto, cuyo autor es el Dr. Reinaldo Rojas, cronista de la ciudad, sostiene que después de la fundación de Duaca en el año de 1.620, esta ciudad va a ser refundada y definitivamente organizada por los misioneros capuchinos en el período comprendido entre 1.673 y 1.691.


            La más evidente expresión de la acción colonizadora de España en América la encontramos en la fundación y organización de los centros poblados que a lo largo de nuestro territorio van a reflejar un tipo de organización del espacio, el predominio de determinadas relaciones de producción y valores culturales de la España que conquista.

            Dos hitos de este proceso de poblamiento son los siguientes: Entre 1.545 y 1.750, fundación de los núcleos poblacionales de las futuras villas y ciudades de blancos. A partir de 1.620, la labor de reducción de la masa indígena sujeta a Encomienda, a pueblos de doctrina.

        La creación de los pueblos de indios surge como una necesidad del colonizador de concentrar a la masa humana dominada para adoctrinarla en su fe y adiestrarla como mano de obra en las actividades económicas de los encomenderos.

          Es a finales del siglo XVIII que empieza a estabilizarse el pueblo, ya que hasta la séptima década, la disgregación de los indígenas tributarios en las propiedades de los terratenientes-encomenderos ya señalados, se le había sumado el permanente levantamiento y hostilidad de la población autóctona hacia los colonizadores; situación que explicaba la llegada a la región de misioneros capuchinos, como Fray Miguel de La Madrid, con el fin de participar en la pacificación y reducción de la masa indígena encomendada, alzada contra los españoles y dispersa en los montes y serranías.

        Las dificultades presentadas por el proceso de evangelización de la población aborigen sometidas al régimen de encomiendas, y la inestabilidad de los pueblos de doctrina fundados en 1.620, son los factores que explican la llegada de los misioneros capuchinos a la jurisdicción de Barquisimeto en 1.658. Es decir, que existen pueblos fundados por los misioneros en 1.620, pero por problemas de evangelización de los aborígenes rebeldes que vivían en Encomiendas y la inestabilidad de esos pueblos de doctrina fundados en 1.620, llegan nuevamente los misioneros a poner orden y lo que hacen es refundar pueblos que como Duaca, ya habían sufrido el proceso de fundación, en 1.620. Es por ello que encontramos que Duaca, con diferentes fechas de “fundación” del pueblo. Fechas que han generado en nuestra crónica regional, confusiones y contradicciones entre escritores dedicados a los estudios históricos de nuestros pueblos.

        Hasta la fecha, no se tiene conformación precisa sobre la fundación de la ciudad ni se tiene determinada la localización exacta del germen urbano de Duaca; a través de visitas al sitio hecha por clérigos, funcionarios civiles y militares de la corona española e investigadores del proceso evolutivo de esta ciudad, podemos acercarnos al paisaje, a los eventos construidos, a la organización social, política y económica duaqueña del siglo XVII y del siglo XVIII.

            Que en el valle de Duaca jurisdicción de esta dicha ciudad juntos y congregados los indios y sus hijos de la dicha encomienda y allí tienen sus casas y iglesias de la advocación de San Juan con Imágenes y ornamentos con que hacen los oficios divinos y campanas para llamarlos a rezar y a oír misa y en ella se les da Doctrina y Entierran los muertos y esto corresponde.

          ¨...y buscando el oriente a las ocho Leguas de la ciudad está el Pueblo de Doctrina de Duaca curato colocado por el Patronato Real, este tiene alguna feligresía de vezinos el sitio donde está fundado este sitio, digo, pueblo es de temperamento algo frío pero mui sano y las aguas de su quebrada (que son permanentes) delgadas, frías, y muy saludables porque se continúan sus corrientes por zarzales. 

        Según el Obispo Martí (1.779) lo denomina pueblo de San Juan Bautista de Duaca, reunía 551 habitantes. En 49 casas concentradas moraban 40 familias. Según este obispo se comenzó a fundar en 1.671. Algunas haciendas de cacao y labranzas. 10

        La iglesia parroquial era de bahareque, techada de palma y de corta capacidad, no tenía capilla mayor ni sacristía, solamente un altar donde está ubicada la imagen de San Juan Bautista patrono de la Parroquia, un bautisterio cercado con barandas de madera; por la parte trasera estaba construyéndose una capilla mayor de tapias de mampostería, pero estos trabajos están paralizados. 

      Desde su inicio como pueblo, el valle de San Juan Bautista de Duaca estuvo bajo la jurisdicción de Barquisimeto, ciudad cabecera y asiento del poder administrativo, religioso y militar de España en estas tierras. desde el punto de vista económico la vida de Duaca gira en torno a la agricultura y es evidente la dependencia de esta ciudad con respecto a Aroa, centro de cultivo del cacao, principal producto de explotación y comercialización venezolana en el siglo XVIII; Duaca fungía como punto de abastecimiento de productos agrícolas de consumo humano para Aroa y como fuente de abastecimiento de mano de obra indígena para las haciendas cacaoteras aroeñas.

       La existencia de una vía de comunicación terrestre entre Duaca, Aroa y Barquisimeto, y una vía secundaria de enlace de esta última a través de las montañas hacia la población de Urachiche, unido a la existencia en Duaca de un tipo edificatorio de frente estrecho, parcela alargada y doble acceso por el frente y fondo parcelario, refuerza nuestro planteamiento de que el crecimiento urbano de Duaca corresponde a un tipo morfológico de ciudad lineal, estructurada a lo largo del camino de enlace de esta comunidad con Aroa y Barquisimeto, el cual conocemos en la actualidad como la Carrera 6, antiguamente denominada Calle Comercio. A partir de este eje estructurante se extiende la retícula de forma rectangular y se materializan los criterios de diseño urbano de la ciudad levantada por los españoles en el continente, los cuales configuraron la imagen urbana de Duaca en el siglo XIX y mediados del presente siglo.

SIGLO XIX.


         El siglo XIX marca el florecimiento comercial, social y político de esta comunidad agrícola; el cultivo y explotación comercial del cafeto favorece el poblamiento y desarrollo de las comunidades asentadas en los pisos térmicos favorables para su desarrollo, para Duaca el cultivo y comercialización del café propicia su inserción plena a la dinámica socioeconómica del país.

          Este Municipio es en su mayor parte una zona de serranías, productoras de café. En ella están las mayores haciendas de café del Distrito, que pueden ser consideradas también como una de las principales del Estado, por la excelencia del fruto, pues tan solo las superan las de Guarico.

          Ciudad de magnífico clima, aguas abundantes, exuberante vegetación y paisaje encantador; el cual estaba rodeado por extensas y fértiles tierras, propicias para la agricultura, la cría y otros menesteres, la que más tarde, gracias al cultivo del café, principalmente, habrían de convertir a Duaca en una floreciente ciudad, social y económicamente, hasta llegar a ser bautizada, por la simpatía popular, con el nombre romántico de ¨La Perla del Norte¨, donde un día los mejores clientes de la casa Blohm, de Barquisimeto, entre quienes recordamos a Don José Luis Delgado Estevez, Don Francisco Antonio Bortone, Don Eulogio Segura Sánchez, Don Pedro Javier, Don Pascual Candia, Don Teodoro Mejía Bolívar, Don Anselmo Colichío, Don Arnoldo Heredia Ponte, Don Blas Delascio, el General Ramón A. Vásquez, Don Leopoldo R. Camejo, Don J.R. Segura Sangronis, el General Miguel J. Tovar y otros comerciantes de Duaca, hacían correr el oro a manos llenas en aquel pueblo a impulso del precioso grano, cuya época fue realmente la época de oro de Duaca. 

        De acuerdo a investigaciones del profesor Orlando Cardozo, los principales centro de cultivos de café de la comarca duaqueña se encontraban en Tumaque Arriba, Tumaque Abajo, los Volcanes, Agua Fría, Fila de Colmenares, Camburito, Rincón Hondo, Limoncito, El Huso y Caraquita. Este investigador sostiene que los principales productores cafetaleros de la Duaca de comienzos de siglo eran los siguientes: Juan Pacheco Romano, Eulogio Segura Sánchez, Serapio García, Gral. Cipriano Bracho, Juan Eduviges Sira, José de La Paz Alvarez, Ramón Alvarado, Francisco Bortone, Luis Bracho, Balbino Bracho, Br. Leopoldo Camejo, Pascual Candia, Víctor Candia, Francisco Camarán, Juan Casamayor, José Luis Delgado, Pedro Duno, Nicolás Daza, Carmelo Sagglomo, José Sagglomo, José Urdaneta, Cipriano Sangronis, Pedro Javier, Raúl Giménez Sorondo, Aurelio Giménez Méndez, Pedro Felipe Rueda, Gral.Ramón Vásquez, Pedro Blanco, Francisco Malorana, Fermín Manzanares, Ramón Herrera, Evaristo Mendoza, Sabás Rodríguez y Encarnación Lucena.

        Se daba el caso de algunos propietarios que participaban en todo el proceso del producto, como el Gral. Ramón Vásquez, Pedro Javier, Sabás Rodríguez, Segura y Bortone quienes cultivaban, trillaban y comerciaban el producto. Otros propietarios de trilladoras fueron los Sres, Basseh y Römer, Simón Fernández D’ Amelio y Candia. Llegó a funcionar un central cafetalero de los Sres. Francisco Bortone, Pedro Javier, Eulogio Segura Sánchez y Francisco Delgado Estebes. 

       La siembra y comercialización del café produce en Duaca un crecimiento económico que estimula la inversión del capital del sector público y del sector privado; los recursos del sector público se destinan a la promoción de obras de infraestructura como carreteras y redes ferrocarrileras, las cuales permiten la conexión plena de esta localidad con los centros de consumo y comercialización del país.

    El cultivo del café que dinamizó la vida económica y sociocultural de la Venezuela agroexportadora en el período indicado convertirá a Duaca en un importante centro de producción y un activo espacio económico- social en el circuito internacional del cafeto.

         La agricultura en una frontera abierta incorporó la realidad venezolana en las últimas décadas del siglo XIX y primeros del XX a la onda expansiva de la economía mundial capitalista. Las implicaciones de este proceso fueron significativas en la estructura económica de un país devastado en la producción y en lo social después de la Guerra Federal. A partir del Pacto de Coche, tiempo de la contrarrevolución, la realidad nacional experimentó un eventual crecimiento económico levantada sobre la expansión del café que en el mercado europeo registró una importante demanda en el tiempo cronológico de 1870 a 1935 aproximadamente.
El café como rubro fundamental de exportación  en el período aludido generó una acumulación de riqueza que a su vez permitió algunos cambios en la estructura económica y social venezolana, conocida en nuestra historia como “Modernidad Guzmancista” y luego, la prosperidad en las primeras décadas del Gomecismo, llamado Progreso social. 

           El 14 de febrero de 1.877, el Gobernador Jacinto Fabricio Lara inaugura la carretera de enlace de Barquisimeto y Duaca con la población La Luz de Aroa; esta carretera recorre longitudinalmente a Duaca a través de la Calle Comercio. En la localidad de La Luz de Aroa, Barquisimeto y Duaca quedaban interconectadas con el Ferrocarril Bolívar, medio de transporte del material de cobre de las minas de Aroa con el puerto de Tucacas en el Mar Caribe, con lo cual estas comunidades disponían de libre acceso al comercio internacional vía marítima. Catorce años más tarde, tanto Duaca como Barquisimeto se incorporan plenamente a la red ferrocarrilera, con el inicio de actividades del Ferrocarril del Sudoeste.

          El 17 de enero de 1.891 el Presidente Andueza Palacios inaugura el Ferrocarril Sudoeste de Venezuela; la puesta en servicio de este medio de comunicación introdujo cambios en la estructura urbana y socioeconómica de Duaca. El Ferrocarril del Sudoeste enlazaba a Barquisimeto con la Estación La Luz, sitio donde se producía la interconexión de esta red con el Ferrocarril Bolívar.

       Los antecedentes de este medio de transporte en nuestro país se remonta a 1835, cuando se inició la construcción del ferrocarril minero que uniría la explotación cuprífera de Aroa con el puerto de Tucacas, y que fue concluido en 1877.

        El ferrocarril minero Bolívar de Tucacas- Aroa fue una pieza fundamental del sistema de más de 232 kilómetros del Ferrocarril Sudoeste de Venezuela, que logró incorporara en 1891, el ramal de Barquisimeto a La Luz, lográndose un acceso marítimo a través de Tucacas a la capital barquisimetana. A este sistema se unió posteriormente el ramal entre San Felipe y Palma Sola.16

        El recorrido total de Barquisimeto a La Luz era de 87 kilómetros y con ella Barquisimeto quedó unida al puerto de Tucacas, a 136 kilómetros de distancia por ferrocarril, trayecto que el tren recorría en tiempo de nueve horas. De esta manera Barquisimeto obtuvo un cómodo y breve acceso al mar. 

     El Ferrocarril Sudoeste de Venezuela contaba con diez estaciones, la quinta estación en dirección Barquisimeto- Aroa, era la Estación Duaca; la línea del tren entraba a la ciudad a través del Bosque de Guape y recorría longitudinalmente el eje principal del valle, la estación se localizaba en la intersección de las vías hoy reconocidas como la Carrera 9, Carrera 10 con Calle 10 y la Calle 12.

        Estos poblados fueron penetrados por el Ferrocarril Bolívar y por ende las inversiones del capital extranjero dado que en sus tierras como ya lo señaláramos existían valiosos recursos que demandaba el mercado internacional. Duaca era productor de Café, rubro altamente solicitado por los centro europeos y que a partir de 1860, conjuntamente con la caña de azúcar, el cacao, la carne y el algodón, fueron considerados como los de mayor demanda en el comercio mundial.

        Barquisimeto sitio donde llegó la estación final del ferrocarril era considerado punto estratégico dentro del conjunto de la región Centro occidental, poniendo en contacto la ciudad con todos los sitios cardenales del territorio nacional. Por esto se convirtió, como lo anotamos, en centro de acopio de la producción agropecuaria de toda el área, y en lugar privilegiado dentro de la circulación comercial. Esta ciudad funcionó como eje centralizador del proceso de acumulación de capital de la región. 

      La construcción Ferrocarril no fue casual ya que coincidió con uno de los períodos de mayor demanda de café en el mercado exterior y de más alta producción a nivel local, específicamente el la población de Duaca y sus caseríos cercanos, lo que provocó un incremento de estos poblados de la actividad agrícola y de la práctica comercial. 

     El patrón de crecimiento lineal de Duaca a lo largo de la Calle Comercio (Carrera 6) se interrumpe con la construcción al norte de la misma de la Estación Duaca, la cual propicia la extensión de la trama hacia el norte; producto de este proceso de urbanización es el barrio Pueblo Nuevo, lugar de intenso movimiento comercial en los alrededores de la estación y casas comerciales de esta localidad como el establecimiento comercial de Don Pancho Camarán y el Hotel San José, este último regentado por Doña Ruperta Durán.

        La producción agrícola llegaba a Duaca en numerosos arreos de recuas y otros regresaban a sus regiones cafeteras con grandes cargamentos de víveres y otros implementos para el comercio de Siquisique y Parúpano, enviadas por el alto comercio de Puerto Cabello, y en la misma forma para Yaritagua.

     Ante esta gran afluencia de producción agrícola en especial café, en plena cosecha los almacenes de la Compañía Bolívar, atiborraban y había que depositar café fuera del local, pese a que diariamente partían hacia el puerto de Tucacas, varios trenes cargados de café y tenían que habilitarse horas extras de la noche para el despacho de los trenes. Por este gran movimiento de embarque y desembarque que era objeto Duaca, para esa época su florecimiento comercial y económico se reflejaba por todos sus aledaños, en todos su barrios se hacía sentir su florecimiento económico, muy especialmente se destacaba el simpático barrio “Pueblo Nuevo” con Don Pancho Camarán, con su gran casa comercial que suministraba a gran cantidad de agricultores de la región cafetalera del norte de Duaca. Los días domingo este barrio estaba congestionado de campesinos que lo hacían muy pintoresco. 

    La estación ferrocarrilera convierte a Duaca en centro de intercambio y suministro de las comunidades circunvecinas y plaza importante para el comercio cafetalero, además de ofrecer a la ciudad el espacio de los jardines de la estación, sitio de recreación y concentración del duaqueño en la época de bonanza del cafeto y del movimiento del ferrocarril.

      La Compañía del Ferrocarril Bolívar, en un bello gesto de ornato público, en el extenso terreno inmediato a sus dependencias de oficinas y almacenes para construir con todas su reglas técnicas de la floricultura, un expenso parque con amplias avenidas y una extensa red de palmeras, el cual fue cultivado con rosales de variados matices multicolores con follaje diverso en sus avenidas, con bancos para sentarse los visitantes, envueltos en tupidas enredaderas artísticamente confeccionadas, que hacían más umbrío aquel delicioso paraje que invitaba al solaz esparcimiento, a recrearse con la lectura de una obra estimulante para el espíritu; el público tenía libre acceso para pasar ratos amenos en aquel hermoso y bello jardín tan recreativo y seductor. 

      De acuerdo a escritores como Angel María Núñez y Juan Lovera, la Calle Pérez Villanueva, hoy día Calle 12, era la conexión principal de la estación con la Calle Comercio, la cual era engalanada para recibir a los personajes importantes que visitaban la ciudad vía férrea. En la Duaca actual y como testimonio del pasado ferrocarrilero se encuentran: un tanque de almacenamiento de agua, localizado en las inmediaciones del sitio donde estaba la estación; estructuras de soporte para el paso del ferrocarril en el Bosque de Guape; y la denominación de Calle La Línea a la Carrera 10, construida sobre el trazado de los durmientes de la red ferroviaria.

        Cuando el Obispo Mariano Martí en su visita pastoral al Valle de San Juan Bautista de Duaca en 1779, constata que la estructura religiosa de la comunidad es de bahareque y que los trabajos de tapia de mampostería para la construcción de una capilla mayor estaban paralizados; estos trabajos de construcción del templo los reinicia el Padre Virgilio Díaz a finales del siglo XVIII. Los maestros de obra contratados para la dirección de la construcción eran experimentados alarifes de vasta experiencia en el área, oriundos de Barquisimeto, San Felipe y Valencia, tales como José Esteban Zabaleta, Narciso Lasrundy y Dionicio Zabaleta; como oficiales de albañilería se mencionan a José de la Cruz Ortiz, Luis Suárez, Pedro Mendoza, Jesús María Lugo y Francisco Sánchez. Para los trabajos de carpintería y ebanistería el Padre Díaz y los miembros de la junta para la construcción del templo como Don Cecilio Sandoval y Don Antonio Castillo, contratan al señor Temístocle Acosta, afamado maestro de estas artes, como también en armadura y techumbre; el maestro Acosta era oriundo de Puerto Cabello.

        En los primeros días del mes de enero de 1871 empieza la demolición de la construcción la vieja iglesia de bahareque con el objeto de edificar en ese mismo sitio, y para no variar la tradición, el nuevo templo que ha de levantarse bajo sólidas bases con un techado de moderna arquitectura para la época. 

         El 8 de diciembre de 1879 es un día de júbilo y gracia para el pueblo de Duaca, al registrarse en esa magna fecha uno de los hechos transcendentales de nuestros anales católicos, al ser escogido ese día de la Concepción de María, Nuestra Madre Santa, para bendecir el templo parroquial que con pertinaz afán había llevado a su fin el Presbítero Br. Virgilio Díaz. 

        Para el año 1888 descansando un poco el Padre Díaz de la deuda que tenía pendiente con motivo de la construcción del templo, quiso levantar una torre cónsona con la magnitud de la obra construida, dándole comienzos a estos trabajos el 4 de diciembre de 1888. 

        En 1894 el Padre Díaz compra a la firma Menssel y Bel C.D Troli de Nueva York, el equipo de campanas del templo y en 1895 aprovechando un viaje hacia Paris del Presbítero Virgilio Zeferindo Andrade, le encarga la compra de imágenes del Santo Sepulcro fue financiada por Don Saturno Giménez. La imagen de la Inmaculada Concepción fue donada al templo duaqueño por la señorita Conchita Oberto Martínez.

      En los primeros días del mes de enero de 1874, la Junta Comunal del Municipio Duaca presidida por Don Cruz Castillo, contrató los servicios del maestro de obra Dionisio Zabaleta para la construcción de una casa que sirviera de sede a las dependencias gubernamentales, cuya edificación fue sufragada por las Rentas del Municipio. Esta casa fue terminada en diciembre de 1875, y es la que está ubicada frente a la Plaza Bolívar, que fueron asiento de las oficinas de la Junta Comunal, Jefatura Civil y Cuartel de Policía. 

        El 28 de agosto de 1893 la Junta Comunal del Municipio Duaca se dirige al gobierno estatal, con el objeto de solicitarle la elevación a Distrito de esta jurisdicción, a través de este decreto podemos acercarnos al progreso urbanístico y económico de esta ciudad a finales del siglo XVIII.

Artículo 2°
Que el Municipio Duaca por el notabilísimo incremento que ha tomado, necesita que se eleve a la categoría de Distrito por ser la que le corresponde y puede proteger su engrandecimiento.

Artículo 3°
Que Duaca, tiene las rentas suficientes para sostener aquella categoría, pues aquella o bajan de los cuarenta mil bolívares anual, de 60 a 80 sacos de café según datos estadísticos y fuera de frutos menores; que su población según el censo de 1891 no publicado aún, está alrededor de los 14 a 20 mil habitantes; que cerca de los 20 pueblos y caseríos con vida propia y fecunda en centro de los cuales se destaca Duaca con bella situación topográfica, con atención de primera importancia en ferrocarril S.O de Venezuela, con un famoso templo y dos capillas; con Casa Municipal cómoda y decente; con bellos edificios y calles bien pobladas con un área de 1600 metros cuadrados ya ocupados por calles y edificios y sobre todo tiene una sociedad honorable y escogida y bastante notable por capitalistas, honorables, laboriosos y fuertes. 

            Esta solicitud fue aprobada por el gobierno del Estado Lara el 20 de septiembre del mismo año. El nuevo Distrito Duaca quedaba conformado por los siguientes municipios: Municipio Bolívar, Capital Aroa; Municipio Falcón, Capital El Eneal; Municipio Mariño, Capital Duaca.

      A finales del siglo XIX el bosque y caída de agua natural de Guape, sitio de recreación tradicional de la Ciudad ubicado en el extremo noreste de la misma, sufre las primeras intervenciones del hombre: demolición de especies vegetales para facilitar el levantamiento de estructuras metálicas de soporte para el paso del Ferrocarril del Sudoeste; y la construcción de edificaciones elementales promovidas por el General Julio Couput, las cuales posibilitaron el acceso y disfrute masivo de este espacio turístico Recreacional.

      Nuestros antepasados escogen en lo más pintoresco del bosque un sitio preferente para baños construyendo cercado de palma y utilizando los caños de bambú para hacer una caída de agua que la convierte en agradable ducha.

      Y a finales del siglo diez y nueve el progresista hombre de mundo General Julio Couput con el concurso de otros hombres también colaboradores a toda hora de bienestar para Duaca mejoran el placentero lugar al realizar una construcción de rojizos ladrillos y recogen sus aguas en un tubo de metal que trae el General Couput de Caracas. 

        Los centros educacionales de fines de siglo en Duaca son los siguientes: La Escuela Popular Mixta, fundada el 26 de octubre de 1821 por las hermanas Ismenia, Casilda y María Manzanares; el Padre Virgilio Díaz reabre la Escuela Parroquial, además de fundar el 19 de Abril de 1891 El Colegio de Educación Secundaria Santo Tomás.

       En el período comprendido entre los años 1858- 1899, se fundan y circulan los siguientes órganos de prensa: El Clarín; El Tiempo; El Patriota; El Siete; La Integridad; La Unión Farmacéutica; El Escolar; El Estímulo.


EL SIGLO XX. 

          Las dos primeras décadas de este siglo estuvo dominada por la explotación y comercialización del café y otros cultivos menores como la caña de azúcar, maíz, algodón y la ganadería principalmente. Los sembradíos de maíz y algodón se realizaban en las inmediaciones de la localidad de El Eneal, inmediata a Duaca, estos productos eran embarcados en la estación ferrocarrilera de esta ciudad, rumbo a los mercados internacionales. 

        De la caña de azúcar, hoy recordamos las haciendas “El Danubio” de Manuel Anzola Tamayo, “Moroturito” de Eulogio Segura Sánchez, “Licua” del General, Bartolomé Yépez, “El Milagro” en El Eneal de Cesareo Casal, “Los Chipas” de Eugenio Couput, “La Vega” de Aroldo Herrera, “Tumaque Arriba” de Jorge Zoghby, “Tumaque Abajo” de Antonio Segura. Otros agricultores de la caña de azúcar fueron: Francisco Bortone, los hermanos Agüero y Bernabé Isidro Orellana. 

          También la cría tuvo gran relevancia en Duaca y su zona de influencia. Antes de concluir la tercera década del siglo, se contaban aproximadamente cincuenta personas dedicadas a las actividades pecuarias. Importantes centros de crías, donde se produce leche y carne para el consumo, tuvieron – entre otros- el General Argenis Azuaje, Miguel Ablan, el General Bartolo Yépez, José Ramón Urdaneta, Leopoldo Camejo, Blas Delascio, Cesáreo Casal, Alfonso Daza, Nicolás Daza, Francisco Bortone, Eugenio Couput, Simón Alejo, Francisco Delgado Esteves, Pedro Barráez, Juana Grimaldi, Francisco Guillén, Ramón Giménez, Héctor Molinares, Remigio López, Eulogio Segura Sánchez, Francisco Greco, Blass Peralta, Jesús María Peraza, Elías Tirado, Augusto Heredia, Teodoro Mejías y Sergio Herrera. 28 

         La prosperidad económica que experimentaba la población, producto del cultivo y comercio del cafeto permitió la instalación en esta localidad de casas comerciales e industrias manufactureras. Dentro de las casas comerciales importadoras de mayor relevancia estaban Bortone y Cia; José Luis Delgado y sucesores; Segura y compañía. La industria papelonera alimentada por la explotación de extensos cultivos cañamelares, era, manejada por Eulogio Segura y Manuel Anzola Tamayo. El cultivo del tabaco estimula la aparición de fabricas de chimó, como las de J.J Bici Oropeza, Armando Rojas, Herrera Briceño, Guillermo Giménez Parra y Gumersindo Giménez. 

         Dentro de los establecimientos industriales también se incluyen la fabrica de Galletas María de la Señora Andrea de Felicce; la pasteurizadora del norte (PANOCA), procesadora y distribuidora de la leche pasteurizada La Duaqueña; la trilla o procesadora de café de la firma Bash & Römer. La pasteurizadora del norte, estuvo en pleno funcionamiento hasta mediados de los años cincuenta. La pasteurizadora del norte y la trilla de café de la firma Bash & Römer. Se encontraban al noreste y sudoeste de la Estación Ferroviaria, enlazadas por el eje vial que en la actualidad reconocemos como la Av. Tricentenaria. 

            A principios de siglo una empresa de Puerto Cabello, Bash & Römer, instalaron en una extensión de terreno de casi una manzana, un central cafetero, para beneficiar el producto. El edificio era de dos plantas muy extenso, techo de zinc, con paredes y pisos de madera especial para esta clase de edificación, en esa extensión de terreno habían patios especialmente para que los cafetaleros que tenían sus fincas rurales a corta distancia, secaran en dichos patios sus productos, cuyo acarreo en recuas empezaba en el mes de octubre de cada año. 29 

           Los establecimientos educacionales fundados en la ciudad hasta mediados de la primera mitad del presente siglo fueron los siguientes: el primero de 1903 entra en funcionamiento el Colegio Municipal, dirigido por el médico y profesor Doctor Hilarión Seijas; el 16 de abril de 1904 la municipalidad auspicia la creación de la Biblioteca Roscio; el 1 de agosto se crea la primera Escuela Federal; el 26 de agosto de 1904 inicia sus actividades la Escuela Estatal de Hembras; en octubre de 1907 se crea el Colegio Castro; el 9 de diciembre de 1916 el bachiller Adán J. Alvarez comienza a dirigir el Colegio Vargas; el 12 de julio de 1924 el Instituto Cajigal de Duaca, inicia sus actividades con el servicio de educación primaria y secundaria, su primer director fue el señor Lucio Delgado; el 27 de enero de 1957 Monseñor Alejandro Zaini funda el Colegio Padre Díaz. Esta última Institución, localizada frente a la plaza Bolívar y sur del Templo de San Juan Bautista, es la única casa de estudio de este período en total capacidad de funcionamiento, y es una de las Instituciones socio- culturales de mayor relevancia en el Municipio Crespo. 

           Los centros sociales y culturales de la Duaca de inicios de siglo hasta mediados de los años setenta, son los siguientes: el Centro Social Bolívar fue abierto al público el 6 de enero de 1916; el Club Bolívar inicia sus actividades el 2 de febrero de 1922; en 1925 entra en funcionamiento el Centro Padre Díaz; en 1946 se funda el Centro 18 de Octubre; el 22 de octubre de 1961 se funda el Centro Social Deportivo Duaca; el 23 de abril de 1963 bajo el patrocinio de la Cerveza Zulia se funda el Centro Deportivo Unión, rebautizado más tarde como el Centro Deportivo Efraín Alvarez; el 27 de mayo de 1970 se funda el Centro Canario. Dentro de esta categoría se incluyen las salas de proyección cinematográficas del cine Victoria la Sala del cine Duaca. Los establecimientos de este período que en la actualidad se encuentran en pleno funcionamiento son el Centro Social Deportivo Duaca, localizado en el extremo noreste de la Carrera 6 y el Centro Deportivo Efraín Alvarez, ubicado en las inmediaciones del Cementerio Municipal. En la estructura que contenía la sede del cine Duaca, funciona el teatro Duaca, ubicado en la intersección de la Carrera 6 con la Calle 12. 

         A comienzos de siglo se habilitan para el disfrute de la comunidad dos recintos recreacionales, referidos a la construcción de la Plaza Independencia y la tercera intervención urbana efectuada en los Baños de Guape. Los recursos para adquirir el terreno para la construcción de la Plaza Independencia fueron aportados por el General Couput, este recinto fue inaugurado el 31 de mayo de 1902 y sobre este recinto se construye más tarde la Plaza Bolívar de la localidad. 

             Así permanecen los Baños de Guape, al servicio de propios y extraños, hasta el año de 1914 en que el Br. Fermín Manzanares, presidente del Consejo Municipal y el Coronel Manuel Romero López, jefe Civil del Distrito, con recursos de las rentas del Municipio emprenden una total remodelación al construir un apartamento para hombres y uno para damas con dos casetas de división, obra ésta que fue inaugurada el 24 de junio de 1914 y a cuyo acto asistió el General David Gimón, Presidente del Estado Lara, su Secretario General el Br. Juan Antonio Guillén, sus respectivas familias y todo cuanto social y popular era de Barquisimeto y Duaca. Este acto estuvo amenizado por la Banda del Estado, las orquestas “Mavare” y “Galante” que dirigía el maestro Antonio Carrillo. 

           En 1919 se inician los trabajos de ampliación de la iglesia de San Juan Bautista de Duaca, los cuales proporcionan al templo dos nuevas naves, totalizando cinco naves; la nave norte dedicada a Jesús en el huerto fue financiada por la sociedad de ese nombre presidida por Don Jesús Alejo, la nave sur fue dedicada a la Virgen del Carmen. La construcción de la obra fue dirigida por el alarife Dionicio Zabaleta, contratado para tal efecto por el Padre Félix Ignasio Quintana. 

            Todos los domingos a las 3: p.m., al teñido del sonoro bronce parroquial acudían gran cantidad de fieles al templo y de ahí salir en caravana presidida por el Padre Almario hacía la alfarería de Saturno y José Graterol ubicada en el sitio llamado “Oro Lado”; de allí los feligreses eufóricos de fervor religioso acarreábamos en hombros gran cantidad de material cocido (ladrillos), en esta caravana formaban parte todos los niños que estábamos en el catecismo. 

                El Padre Félix Ignacio Quintero experimentó la emotiva satisfacción espiritual de haber culminado la idea feliz concebida en la mente esclarecida de su antecesor Pbro. Justo Pastor Almario, de ver luciendo al templo de San Juan Bautista su cinco naves, su cinco altares y su cinco cúpulas, obra de una magnitud bastante valiosa para el entorno arquitectónico de Duaca. 

          La dotación del servicio de infraestructura como el servicio de agua potable, la red de cloacas y el sistema de telecomunicaciones cuenta con el patrocinio de capital tanto público como privado, lo cual se traduce en la optimización del nivel de vida de los ciudadanos. A finales del siglo XIX se establece la primera Estafeta de correos, bajo la administración del señor Julio Rafael Alvarado. En el año de 1909 la ciudad cuenta con el servicio de telégrafo, el primer telegrafista de la misma es el señor Hugo Fonseca Rivas; en este mismo año el señor Gumersindo Colina obtiene licencia para la explotación comerciadle la red urbana de teléfonos. En el año de 1919 se inicia la instalación de la planta de energía eléctrica y del cableado para el servicio privado y de alumbrado público, que vino a reemplazar los faroles de kerosén que estaban fijados en las esquinas bajo el mantenimiento del señor Isaías Palencia a quien apodaban Cocheva. 

             Al igual que ocurrió con otros servicios, también la evolución del servicio eléctrico fue lenta; debido a que la electricidad se generaba en una planta eléctrica privada que administraba Miguel Ablam. En el Impulso del jueves 27 de de agosto de 1.936, leemos que el servicio estaba a cargo de la empresa “Duaca electry company”, cuyos propietarios eran Eulogia Segura, Manuel Anzola y Eugenia Couput32 

          En 1936 se inicia la construcción del acueducto, anteriormente, la ciudad se abastecía directamente de las fuentes de agua naturales inmediata al área urbana, conocidas como la Quebrada de Guape y la Quebrada de Barro Negro. Este servicio de primera necesidad inicialmente lo hacía un humilde hombre de pueblo de nombre Rafael Iglesias quien en un pequeño barril de madera montado en la cabeza vendía a locha el barril de agua que contenía más o menos unos veinte litros cuyo líquido lo tomaba Iglesias las vertientes de los bosques de Guapito y en Barro Negro de una fuente denominada El Brazito y otras personas hacían el reparto en burros cargados con dos barriles de madera o tinajas de barro cocido. Fue en 1936 cuando el Dr. Honorio Sígala ejerciendo la Presidencia del Estado Lara decretó la construcción de un acueducto de perforación subterránea, el cual fue administrado por el Consejo Municipal de este Distrito con una reducida tarifa de Bs. 4,00 por casa sin limitación de consumo, pero dado el incremento que iba tomando la población y por falta de una adecuada conservación de los motores, asumió entonces el Instituto de Obras Sanitarias hasta la fecha, lo que ha permitido a este organismo oficial la instalación de una red de cloacas. Sanitario beneficio que va en resguardo de la salud del pueblo y comodidad de los usuarios.


           Los periódicos que circularon en la Duaca del presente siglo fueron los siguientes: El Cronista; El Heraldo; La Verdad; Ecos de Duaca; El Baluarte; 20 de Febrero; La Voz del Norte; Patria y Letras; El Esfuerzo Juvenil; Camándulas; El Voto Público; EL Progreso. El medio de comunicación El Progreso, estuvo en circulación hasta bien entrada la década de los ochenta.
         
       La caída del precio del café el mercado internacional y la incorporación al fisco nacional de los recursos provenientes de la actividad petrolera, marcan el fin de la bonanza económica de la Duaca cafetalera, lo cual se traduce en fuga de capital y éxodo poblacional a otras comunidades que le brindarán mejor perspectiva económica. La explotación del café a finales del siglo XIX promovió la ocupación de las zonas propicias para el desarrollo y aumento considerable de las ciudades encargadas del financiamiento y comercialización de esta actividad, esta tendencia se revierte en los años veinte del presente siglo cuando la extracción de petróleo desplaza contingentes humanos hacia los centros de explotación petrolera.

            A nuestro juicio han sido varios los factores que frenaron el auge duaqueño. Para el País nacional, el llamado impacto petrolero quebró con la economía agro-exportadora. A partir del año económico 1925- 1926 cuando las divisas por concepto de petróleo superan en millones de bolívares a las provenientes del café y el cacao, se inicia en el país un abandono permanente de la agricultura; y si a esto se le suma que en todo el país el café comenzaba a bajar su rendimiento por hectárea, el cuadro agrícola se hacía más crítico. 33
La explotación especializada de café no tardó en hallarse con al negación de sus límites dentro del Sistema Económico Mundial en el que participó. Ya el primer cuarto del siglo XX, hay indicadores de la pérdida de mercado y bajo precio para el grano; desde luego que esta inflexión refleja la crisis estructural de la agricultura venezolana y latinoamericana. Este mismo proceso se inscribió en el conjunto de la recesión internacional que rodeó al capitalismo de la década del 30. esto obliga a considerar los componentes endógenos y exógenos de la decadencia de la economía cafetalera en nuestro país.

          En el caso venezolano la decadencia de la economía cafetalera se explica a partir de tres factores que se interrelacionan, en primer lugar el desgaste de las condiciones de producción, que a su vez son puestas en evidencia por un segundo factor de carácter externo como lo es la reducción del comercio exterior; un tercer factor, también de la coyuntura internacional, lo constituyó la demanda petrolera, colocándose Venezuela como un importante productor de este producto.

            En los años cuarenta se construye el tanque de almacenamiento de agua (1938), localizado en el sector Pueblo Nuevo y la sede del mercado Municipal (1939), ubicado en la Carrera 6; el tanque de agua de Pueblo Nuevo garantizaba para la ciudad con una reserva de 3.000 litros de agua potable.

            En la década de los cincuenta se ejecutan las siguientes obras: en 1952 se construye la sede del Colegio Juan Álamo; en el año de 1953 se asfalta la Carretera de enlace de Duaca con Barquisimeto, esta vía de acceso tradicional al casco central de la ciudad se le conoce en la actualidad como la Carrera 5; este mismo año de 1953 la empresa estatal CADAFE, asume la administración y distribución del servicio eléctrico en la ciudad; en 1954 se inaugura la actual sede del Palacio Municipal; en el año de 1959  se inicia la construcción del estadio de béisbol.

            En el año de 1958 deja de prestar servicio el ferrocarril del Sudoeste con lo cual Duaca pierde el principal medio de transporte de la bonanza cafetalera. En el año de 1959 se realiza la primera aerofotografía de Duaca, en ella aparecen los sectores que ocupan la actual área urbana consolidada del Valle, referidas al sector Pueblo Nuevo, La Sabanita, La Morita, La Esperanza, Calle Nueva, y Carrera 9. de acuerdo a datos aportados por escritores como Rómulo Delgado, Angel María Núñez y Juan Lovera, los primeros Barrios que se estructuraron en las inmediaciones del eje de la Calle Comercio fueron el barrio Pueblo Nuevo y el barrio La Morita; ambas comunidades se incorporan a la estructura de la ciudad a finales del siglo pasado e inicios del presente siglo. El barrio Pueblo Nuevo se consolida en los alrededores de la Estación ferrocarrilera, lo cual promueve la prolongación de la estructura urbana al norte de la ciudad, este sector es el sitio de intercambio comercial duaqueño con las zonas de producción cafetalera del norte; el barrio La Morita ubicado al sur de Duaca, el la puerta de acceso e intercambio de bienes y servicios con las zonas agrícolas sureñas asentadas en la sierra. Estos escritores mencionan a la gran casa comercial de Pancho Camarán de Pueblo Nuevo y se refieren al establecimiento comercial de Don José Luis Delgado Estévez ubicado en el barrio La Morita.


            El 29 de noviembre de 1969 la Compañía Anónima Teléfonos Nacionales de Venezuela inicia la instalación de la red de telefonía urbana en Duaca, ciudad que se preparaba para festejar su tricentenario y la cual nos describe Angel María Núñez de la siguiente manera:

Forman el casco de la población; diez carreras; veinticinco calles; ciento setenta y ocho manzanas; divididas en doce barrios: La Sabanita, Guape, Cachito de Venado, Taco del Bolo, La Morita, Pueblo Nuevo, La Estación, El Cementerio, Calle Nueva, El Matadero, Padre Oreni y Moroturito. Tiene los siguientes servicios públicos eficientes: Luz y Fuerza Eléctrica, Acueducto, Cloacas, Aseo Urbano y Domiciliario, Mercado y Matadero Municipal, Transporte Colectivo por Autobuses Duaca- Barquisimeto.

            A partir de los años setenta se inicia la elaboración y aplicación de los instrumentos de planificación de la modernidad para Duaca, los cuales regulan la dinámica de crecimiento urbano e introducen en la misma el tipo constructivo de edificación aislada y la sectorización de la ciudad por usos específicos; estos estudios orientan a los organismos oficiales para la ejecución de obras de infraestructura, vialidad, viviendas y edificaciones comunales de acuerdo a un listado de actuaciones urbanas jerarquizadas. Los instrumentos de regulación urbana elaborados para esta comunidad son los siguientes: Esquema de Ordenamiento Urbano de Duaca, elaborado por el Ministerio de Obras Públicas en 1972; El Esquema de Ordenamiento Urbano Duaca- El Eneal, publicado por el Ministerio de Obras Públicas en 1976; el Plan de Ordenación Urbanística y Plan de Desarrollo Urbano Local Duaca- El Eneal, desarrollado por el Ministerio de Desarrollo Urbano en diciembre de 1992.

            Producto de la aplicación de éstos estudios de regulación urbana son la concreción de las siguientes obras oficiales: Avenida Tricentenaria; construcción de la Carretera Barquisimeto- Duaca- Aroa al norte de la ciudad; Tanque de almacenamiento de agua potable en el barrio San Juan; Biblioteca Rómulo Betancourt; Hospital Rabel Antonio Díaz; Unidad Educativa Efraín Colmenares Giménez; y las urbanizaciones Menca de Leoni, Rafael Arévalo, Monseñor Zaini y la Estación entre otros.

            Paralelo al proceso de gestión y construcción del modelo de ciudad concebida por estos estudios, surgen en la década de los años ochenta los barrios, divorciados del proceso de regulación urbana oficial y asentada en terrenos catalogados por los especialistas como inadecuados para el desarrollo urbano. Las barriadas duaqueñas de esta década son las siguientes: Santa Lucia, San Juan, Las Malvinas, La Cruz, Cacho é venao, Barrio Ajuro y Negro Primero. Posteriormente  estas comunidades reciben atención de los organismos gubernamentales a través de la construcción de obras de vialidad, redes de infraestructura y equipamientos comunales que permiten su consolidación e integración a la ciudad.

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